SOY UN CONFESO UNITARIO, NO ARRIANO, NO MODALISTA

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SOY UN CONFESO UNITARIO, NO ARRIANO, NO MODALISTA

Mensaje  Admin el Lun Oct 27, 2008 7:57 pm

SOY UN CONFESO UNITARIO PERO NO ARRIANO


Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)


Estimados visitantes a mi blog “Despierta Conciencias”:


Este sitio (www.apologista.blogdiario.com) fue creado por vuestro servidor, apologista, para difundir en primer lugar, el evangelio prístino de nuestro Señor Jesucristo que es el reino de Dios, y además, su muerte vicaria y resurrección gloriosa a favor de todos los hombres. Como segundo cometido, este blog quiere dar a conocer quién es realmente el único Dios verdadero que Jesús, Su Hijo, vino a dar a conocer. Nosotros creemos que la Trinidad como doctrina supuestamente ortodoxa no tiene un sustento sólido y valedero en la Biblia, y que, contrario a lo que muchos suponen, ésta tiene sus orígenes en la trinidad hindú, egipcia y griega. Creemos que fueron los Concilios de Nicea y Constantinopla los que dieron forma a la “Trinidad Cristiana” tal como la conocemos hoy.


Se dice por allí que por ser yo un “ex testigo de Jehová” soy un arriano ferviente, es decir, alguien que cree que Cristo es meramente una criatura, criatura que según los “Testigos” es un ángel de altísimo rango (el arcángel Miguel). Pero textos como Apocalipsis 5:13 y Hebreos 1:6 descartan radicalmente esa posibilidad. Por tanto, Jesús no es una criatura angelical ni humana, sino que fue engendrado por Dios en María. Y aunque es verdad que Cristo es el “segundo Adán”, él no tuvo un padre humano que le engendró. La diferencia entre nosotros y Cristo, es que nosotros hemos sido engendrados por padres humanos. El Padre de Jesús, en cambio, es eterno. Esto lo hace a Cristo un ser especial, un humano que comparte la naturaleza divina de su Padre, pero que no es igual a Su Padre, ya que el Padre no tiene nada de humano. Sin embargo, en la transformación, nosotros, los creyentes, recibiremos esa naturaleza divina del Hijo, al ser inmortalizados en la parusía. Dice 2 Pedro 1:5: “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina”.


Tal vez para los creyentes “ortodoxos” yo soy un hereje consumado, porque no creo ni enseño que nuestro Señor Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad, una doctrina aceptada por la mayoría de cristianos. En realidad la mayoría no siempre tiene la razón, pues si así fuera, el Papa sería ciertamente el Vicario de Cristo, o el infierno un lugar literal de fuego inextinguible, o la navidad una fiesta auténticamente cristiana.


Es muy probable que yo no tenga todas las respuestas a todos los argumentos de los Trinitarios, pero algo es cierto: muchos textos que son usados por los Trinitarios para validar su creencia trinitaria, en realidad no prueban nada. Por ejemplo: analicemos Mateo 1:23, un texto usado por los trinitarios fervorosos, y que dice: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. Los amigos trinitarios nos dicen que al Hijo de Dios es Dios porque se le llamaría Emanuel, que significa “Dios con nosotros. ¿Es válida es conclusión? Aparentemente sí, pero si usted va a Job 32:2 se encontrará con un personaje llamado Eliú, cuyo nombre significa curiosamente “Dios es él”. Ahora bien, de Eliú, si usted lee sus referencias en Job 32:2, verá que se dice que era plenamente un hombre como usted y yo, con padres humanos. Entonces nos preguntamos: ¿Por qué entonces su nombre significa “Dios es él?” ¿Fue acaso Eliú, Dios?


Un segundo ejemplo que podemos señalar—¡y hay muchos otros!— es Juan 10:30, un pasaje muy usado por los Trinitarios. Aquí el mismísimo Jesús, dice: “Yo y el Padre uno somos”. ¡Ajá!, dicen los trinitarios…aquí se dice que Cristo y el Padre son uno, es decir, ¡iguales o lo mismo! ¡¡¡Falso!!! ¡¡¡Aquí no dice eso!!! Lo que dice es que el Padre y el Hijo son UNO…¿pero en qué sentido?¿Acaso que Cristo es el Padre, y el Padre el Hijo?¿Quizá que el Padre y el Hijo son iguales en todo aspecto? ¡No necesariamente! Y como veremos enseguida, sólo los prejuicios no llevan a conclusiones erradas. Veamos otro pasaje que nos da más luz. En Juan, Jesús dice: “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros” (Juan 17:11). Notemos que Jesús ora para que sus discípulos sean UNO así como él lo es con Su Padre. ¿Acaso los discípulos son uno en el sentido de que todos son una misma persona?¿Cómo entonces pueden ser uno todos los discípulos? Por ejemplo, en un hogar, la cabeza es el hombre y no la mujer. Sin embargo la misma Biblia dice que los esposos ya no son dos sino una sola carne. ¿Es que el esposo y su mujer permanecen unidos físicamente como siameses que comparten el mismo cuerpo con todos sus miembros?¿Cómo se entiende esa unidad en dónde el hombre es cabeza de la mujer? ¡Obviamente esa unidad no tiene que ver con la igualdad de autoridad! ¿O sí? La única explicación posible es que la unidad en estos casos es de mente, voluntad, y de propósito.


Ahora bien, es harto sabido que los eruditos trinitarios que vertieron las Escrituras, agregaron o quitaron palabras a algunos pasajes de la Biblia para presentar la idea de la trinidad y la deidad del Hijo. Textos como 1 Timoteo 3:16, dónde la versión Valera 1960 vierte como: E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: “Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria”, muestran esa tendencia y prejuicio trinitario, ya que el equivalente Griego de “Dios” (Theos) en este texto no aparece por ningún lado en el original Griego. Ah, y ni qué hablar de 1 Juan 5:7, un texto que por siglos fue el favorito de nuestros detractores trinitarios y que hoy hasta ellos mismos reconocen que fue añadido al texto (interpolación) puesto que no se encuentra en los textos más antiguos disponibles.


El apóstol Pablo afirmó que “Dios no es un Dios de confusión sino de orden” (1 Cor. 14:33). Si esta afirmación de Pablo es verdad, entonces seguramente él no fue un trinitario, puesto que es bien sabido que aún hoy, para los defensores más educados y eruditos de la Trinidad, esta doctrina finalmente es un simple MISTERIO, difícil de entender, y difícil de definir como para que los laicos menos educados pueden recibirlo como verdad inobjetable y absoluta. Pero como ya dije antes, el Dios del apóstol Pablo no es un Dios de confusión sino de orden, y él lo definió muy claramente así, y tomen nota por favor nuestros amigos trinitarios: “Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Cor. 8:4-6). Así que para Pablo, solamente hay un Dios que es el Padre, y un solo Señor que es Jesucristo. El NO dice que el Padre y el Hijo son UN solo Dios, y menos, que el Padre, Hijo y Espíritu Santo son UN Dios verdadero. Ah, y Pablo admite que hay otros llamados “dioses” en el cielo…¡y nótese que en ese momento Jesús ya estaba en el cielo! Así que Cristo es un “dios” pero no en el mismo sentido en que lo es el único Dios verdadero, Su Padre. Por eso Jesús dijo muy claramente: “El Padre mayor es que yo” (Juan 14:28).


El mismo Señor Jesucristo quiso dejar bien establecido su verdadera posición con relación a su Padre cuando dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Nótese que aquí Jesús es más claro que el agua pura cuando afirma que hay una fórmula para obtener la vida eterna, y esa es conocer, y diríamos también “reconocer”, al Padre celestial quien es el único Dios verdadero y a Jesucristo, Su enviado. Aquí Jesús por ningún lado dice que la vida eterna es creer en una trinidad o en una binidad. El no dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti y a mí, único Dios verdadero”, sino: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Esta simple declaración puede fácilmente ser entendida por un niño de 4 o 5 años de edad sin problema alguno. Por eso Jesús llamó a los niños y dijo que para los tales es su reino, ¡no para los eruditos trinitarios que lo complican todo!


Ahora bien, los trinitarios me replican diciéndome que Cristo es también un Dios verdadero como lo es el Padre, y para probarlo me muestran 1 Juan 5:20, que dice: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”. Pues bien, ellos sostienen que la oración final en 1 Juan 5:20: “Este es el verdadero Dios y la vida eterna”, se refiere a Jesús el Mesías, puesto que el sustantivo más cercano a “Este” es “Jesucristo”. Sin embargo, puesto que Dios y el Mesías son ambos referidos en la primera oración del verso, la oración final puede referirse a cualquiera de ellos. La palabra (pronombre) “Este”, que inicia la oración final, es houtos, y un estudio de él mostrará que el contexto, no el sustantivo o pronombre más cercano, debe determinar a cuál “Este” se está refiriendo. La Biblia provee ejemplos de esto, y uno bueno está en Hechos 7:18 y 19: “Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José. Este [houtos], usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación”. Es claro de este ejemplo que “este” [houtos] no puede referirse a José, aunque José es el sustantivo más próximo. Se refiere al otro rey, el primero, en el verso, aunque ese rey malvado no es el sustantivo más cercano.

Si fuera verdad de que los pronombres siempre se refieren al sustantivo más próximo, resultarían en serios problemas teológicos. Un ejemplo es Hechos 4:10, 11: “Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús el Mesías de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este [Houtos] es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo”. Si “Este” en la última oración se refiere al sustantivo o pronombre más próximo, entonces el hombre que fue sanado es realmente la piedra rechazada por los constructores y que ha venido a ser cabeza del ángulo, es decir, el Mesías. Por supuesto que esto no es verdad. Un aun más problemático ejemplo para aquellos que no reconocen que el contexto, no la colocación del sustantivo o pronombre, es la clave más vital para el significado adecuado de 1 Juan 5:20, donde se lee: “También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con* su Hijo Jesús el Mesías. Éste [Houtos] es el Dios verdadero y la vida eterna”. Como en los dos ejemplos anteriores, el pronombre “Este” en este versículo no se relaciona con el sustantivo más próximo, sino que se refiere al Padre, una de las dos personas que se mencionan en todo el versículo.

Un último ejemplo: 1 Juan 2:22. Este interesante texto dice: “¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Este es el anticristo,, que niega al Padre y al Hijo”. Si nos atenemos a que “Este es anticristo” es el Mesías mismo, el sujeto inmediato que antecede a esta frase, tendríamos que concluir que el Mesías es el anticristo…¡Y esto sería una blasfemia de marca mayor! De modo que vemos que no podemos concluir que la frase “este es el verdadero Dios y la vida eterna” se está refiriendo al sujeto antecedente de esta expresión, pues si lo hacemos así, tendríamos que hacer lo propio con 1 Juan 2:22 y entonces estaríamos blasfemando contra la persona del Hijo.

¿Saben algo? Me es muy interesante el encuentro que tuvo Pablo con los Griegos en el Areópago de Grecia para discutir con ellos sobre sobre su "Dios desconocido". Si Pablo realmente fue un Trinitario, él tuvo una magnífica oportunidad para debatir filosóficamente con ellos sobre su Dios Trino y convertirlos del politeísmo al "Trinitarismo cristiano". Sin embargo, las Escrituras nos dicen que Pablo no mencionó para nada a un Dios Trino, y menos, con el auxilio de elaboradas elucubraciones filosóficas. Veamos qué les dijo a ellos el apóstol de los gentiles: “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Y así Pablo salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos”. (Hechos 17:23-34).


Ahora bien, según este registro, ¿presentó Pablo a los Griegos a un Dios en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo? Dijo él que Dios estaba compuesto por tres Dioses que hacían a su vez un solo Dios verdadero (¡todo un enigma!)? ¡Para nada! Y estoy seguro que ni pasó por su mente enseñar una doctrina que en vez de acercarlos al Dios verdadero, los hubiera confundido más, tal como les ha venido confundiendo a los unitarios cristianos, hebreos, y musulmanes de todos los tiempos.


Puedo citar muchos otros pasajes que son mal usados por los Trinitarios para “probar” su doctrina a la que llaman “ortodoxa” y que no lo es para mí definitivamente. Sólo restarían en verdad unos pocos textos que valdrían la pena examinar con profundidad para dilucidar si efectivamente hay indicios de una Deidad Trina en la Biblia.

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