¿QUÉ ES EL REINO DE DIOS?

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¿QUÉ ES EL REINO DE DIOS?

Mensaje  vengaturreino el Vie Abr 17, 2015 9:13 pm

La Biblia dice que debemos ponerlo en primer lugar en nuestras vidas (Mateo 6:33) y que debemos predicarlo a otros (Lucas 9:2).  Le pedimos a Dios regularmente en oración que venga a nosotros Su Reino, pero si alguien nos pidiera que explicásemos exactamente lo que es el Reino de Dios, ¿sabríamos cómo responder?

Creo que cuando muchas personas usan la expresión “El Reino de Dios” olvidan lo que la palabra “reino” significa.  Ciertamente, no es un estado del corazón o algún tipo de “buena vibra”. Según el diccionario, un Reino es un “territorio o estado con sus habitantes sujetos a un rey” (Real Academia Española).  Por lo tanto, cuando oramos que venga a nosotros el Reino de Dios estamos pidiendo que reine, no sólo en nuestros corazones y mentes, sino también en un territorio determinado:“así también sobre la tierra.” (Mateo 6:10)

Jesús nos dice: “buscad, y hallaréis” (Mateo 7:7).  Sin embargo, en lo referente al Reino de Dios, para poder buscar su significado tal vez necesitemos dejar a un lado nuestras ideas preconcebidas y hacerlo con una menta abierta, lo que podría llevarnos a cuestionar cosas que hemos creído toda la vida o que nos enseñaron personas en las cuales confiábamos.  Por lo tanto, que este viaje de investigación sea con oración. Toma un momento ahora para pedir la guía de Dios para poder entender más sobre este tema, que es uno de los principales en la Biblia.    

Para comprender el Reino de Dios debemos investigar primero su trasfondo en el antiguo testamento. Las profundas y muy relevantes profecías  del libro de Daniel hablan directamente sobre el tema.  Recomiendo que tomen tiempo de leer todo el segundo capítulo del libro de Daniel, que describe cómo Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño muy extraño y buscaba encontrar a alguien que lo interpretara para él. Finalmente, un joven hebreo llamado Daniel pudo darle la interpretación que Dios había revelado.

           “Después de tí vendrá otro reino, pero ese reino no será tan importante como el tuyo. Luego vendrá un tercer reino de bronce que gobernará sobre toda la tierra. Después habrá un cuarto reino que será tan fuerte como el hierro. Y así como el hierro es más fuerte y destroza todo, de igual manera ese cuarto reino destrozará a todos los demás.  Pero tú viste que los pies y los dedos de la estatua eran en parte de hierro y en parte de barro. Pues eso quiere decir que este reino estará dividido y tendrá sólo un poco de la estabilidad del hierro porque viste que el hierro estaba mezclado con el barro. Es decir que así como parte de los pies y de los dedos eran de barro y la otra parte era de hierro, de igual forma el reino será en parte fuerte y en parte débil. Y así como viste que se mezclaban el hierro y el barro, también los pueblos se mezclarán entre sí. Pero por más que se mezclen no serán un solo pueblo, como tampoco el hierro y el barro se mezclan totalmente.

Y durante ese tiempo, el Dios del cielo creará un Reino eterno que no podrá ser destruido ni conquistado. Al contrario, ese Reino destruirá y superará a todos los demás reinos. ¡Es un Reino que durará para siempre! Majestad, tú viste una roca que se desprendió de la montaña sin que ninguna mano la empujara. Esa roca destrozó el hierro, el bronce, la plata y el oro. Eso significa que el Gran Dios te estaba mostrando lo que pasará en el futuro. Ese es el sueño y la interpretación es completamente cierta.” (Daniel 2:39-45)

Como podemos ver, en los versículos 44-45 de este capítulo tenemos una verdadera promesa para el futuro que aún no se ha cumplido: “…el Dios del cielo creará un reino eterno que no podrá ser destruido ni conquistado. Al contrario, ese Reino destruirá y superará a todos los demás reinos. ¡Es un Reino que durará para siempre!”  Sería imposible sostener que este texto habla de un Reino que sólo existe en los corazones humanos.

Esto nos da mayor seguridad y esperanza. Si tomamos en serio estas palabras del libro de Daniel, sabremos que Dios intervendrá y “destruirá a todos los demás reinos”corruptos. Todos los demás gobiernos serán reemplazados por un Reino divino “que durará para siempre” (Daniel 2:44).

Cada reino debe tener un rey o una reina, ¿qué hay del Reino de Dios? La Biblia enseña que hay uno sólo que es digno de llevar a cabo esa labor.  Él que tomó todo el pecado de la humanidad en sus hombros para redimirla y además realizó milagros maravillosos.  

Leemos en Isaías 9:7:

“Él se sentará en el trono de David,
y reinará sobre todo el mundo
y por siempre habrá paz.

Su reino será invencible,
y para siempre reinarán
la justicia y el derecho”
.


A su vez, cuando el ángel Gabriel se le apareció a María, éstas fueron sus palabras:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.  Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

En cuanto a la llegada del Reino de Dios, los discípulos de Jesús estaban ansiosos de saber el tiempo en que ocurriría y le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo sucederá todo esto? ¿Cómo sabremos que esas cosas están a punto de ocurrir?"  Jesús contestó: “Tengan cuidado, no se dejen engañar. Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: ‘Yo soy’ o ‘El momento ha llegado’. No les hagan caso. Cuando ustedes oigan noticias de guerras y revoluciones, no se asusten. Aunque todo eso ha de suceder primero, todavía no es inminente el fin.”

Sabemos que a través del la historia del Cristianismo ha habido grupos extremistas y sectas que han convencido a muchos a dejar todo botado, abandonar sus trabajos, vender sus casas y gastar sus ahorros porque “¡El fin está cerca!”  Este tipo de manipulaciones anima a la gente a servir a Dios por miedo, no por amor.  Después, cuando nada ocurre, las víctimas de estas sectas tienen que rearmar sus vidas como puedan.

Sin embargo, Jesús no quiso que estuviéramos en ignorancia con respecto a su regreso y la venida del Reino, de hecho, en Lucas 21, Mateo 24 y Marcos 13 podemos leer bastante sobre este tema. En el capítulo 24 del Evangelio de Mateo, leemos sobre las señales del “fin de esta era”.  Después de mencionar guerras y rumores de guerras, terremotos, hambrunas, odio y persecuciones contra los cristianos,  Jesús nos advierte: porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mateo 24: 21-22)

           “E inmediatamente después de la tribulación
de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:29-31)

Algunos grupos cristianos enseñan que los verdaderos creyentes serán arrebatados al cielo en el rapto antes que la “gran tribulación” empiece, pero un estudio cuidadoso de las Escrituras muestra que esto no fue lo que Jesús dijo.  ¿Por qué diría que “por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” si ya habrían dejado la tierra?

En 1 Tesalonicenses 4:16-17 leemos:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”


Creo que muchos cristianos piensan que es aquí donde termina el relato, que seremos arrebatados con Jesús al cielo y eso será todo. Sin embargo, eso dejaría muchas preguntas sin responder, preguntas sobre las cuales la Biblia arroja mucha luz.

Por ejemplo, ¿qué le pasará a la tierra después del rapto?  ¿Y qué hay de todos los que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar sobre Jesús?  Ha habido mucha especulación -incluyendo películas Hollywoodenses- que han intentado dar respuesta a estas inquietudes, pero de hecho la Biblia las contesta todas, investiguemos.

¿Qué hay de todos los que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar sobre Jesús?

La respuesta se puede encontrar en Apocalipsis 20 versículo 12:

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.

¿La tierra sera destruida?

Algunos cristianos tienden a ignorar el destino de este planeta.  Ofrecen a todos un boleto para el cielo a través de Jesús pero nunca mencionan lo que le pasará con el resto de la creación de Dios después de la tribulación.

Sabemos que hasta la fecha, los científicos no han podido ubicar otro planeta en todo el universo conocido que pueda sostener vida de la misma manera que el nuestro.  Nadie que ama la naturaleza o que haya estudiado su complejidad y belleza podría entender por qué el mismo Dios que creó tantas maravillas consideraría destruirlo todo o dejar que los humanos lo hagan.  

De hecho, en ningún[1] lado en la Biblia dice que este planeta será destruido.  Por ejemplo, podemos leer en Salmo 104:5 que Dios “fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida.” y en Eclesiastés 1:4 dice: “Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.”

En el Salmo 37:10-11 leemos:

“Un poco más, y los malvados dejarán de existir;
los buscarás, pero no los hallarás. Pero los humildes heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.”
Estas no son sólo palabras bonitas.  ¡Es la verdad!  Vemos que Dios promete que “los malvados dejarán de existir” lo que significa que no habrá más maldad e injusticia.  Luego leemos que “los humildes heredarán la tierra”.  Jesús mismo repite estas palabras en su famoso sermón del monte: “Felices los humildes, porque Dios les dará en herencia la tierra.” (Mateo 5:5)

Otra pregunta: ¿Por qué los humildes están en la tierra y no en el cielo?, ¿Hay algunas personas en el cielo y otras en la tierra?

Como siempre, la Biblia tiene las respuestas.  Sin embargo, lo que estoy a punto de escribir no se enseña en la mayoría de las iglesias, cuyas creencias aún siguen bajo la influencia de doctrinas y dogmas católicos.  En mi opinión, la Reforma no llegó lo suficientemente lejos; mucho se logró pero lamentablemente muchas personas no están dispuestas a analizar o cuestionar las principales doctrinas de Lutero, Calvino y otros reformadores, lo que significa que la libertad de expresión y pensamiento dentro de las iglesias se mantienen severamente coartadas.

La Biblia dice que “Toda la Escritura está inspirada por Dios y es provechosa para enseñar, para argumentar, para corregir y para educar en la rectitud” (2 Timoteo 3:16). Con la ayuda del Espíritu Santo podemos investigar estos temas sin miedo, pidiéndole a Dios que ilumine nuestro entendimiento y que nos ayude a identificar cualquier enseñanza falsa que hemos sido persuadidos a creer.

¿Quiénes estarán en la tierra y quiénes en el cielo?

Si leemos Apocalipsis 5:9-10 encontramos esta declaración a Jesús, el Cordero de Dios:

“Tú eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado y derramando tu sangre , redimiste para Dios gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un Reino, hiciste sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra.

En Apocalipsis 20:4 leemos acerca de “las almas de aquellos a quienes les cortaron la cabeza por haber sido fieles al testimonio de Jesús y al mensaje de Dios. Ellos no habían adorado al monstruo ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente o en la mano. Y vi que volvieron a vivir y que reinaron con Cristo mil años.”

En 2 Timoteo 2:12 se dice: “Si sufrimos, también reinaremos con él”.

En 1 Corintios 6:2 Pablo le pregunta a los creyentes: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?”

Los fieles cristianos que han “peleado la buena batalla… acabado la carrera” y “guardado la fe”[2] tendrán el inmenso privilegio y responsabilidad de reinar con Cristo sobre la tierra y juzgar al mundo.

Pero ¿sobre quiénes juzgarán y reinarán?  Bueno, no puede existir un Reino sin súbditos.  De hecho, la Biblia menciona dos grupos de personas que vivirán bajo el Reino, el primero está conformado por estos “reyes y sacerdotes” que “han de reinar sobre la tierra” y el segundo se encuentra en Apocalipsis 7:9-10, 13-14:

           “Después de esto ví, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

           … Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”


Leamos Apocalipsis 21:1-4 cuidadosamente:

           “Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y también el mar.  Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de la presencia de Dios. Estaba arreglada como una novia vestida para su prometido. Y oí una fuerte voz que venía del trono, y que decía: “Aquí está el lugar donde Dios vive con los hombres. Vivirá con ellos, y ellos serán sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir.»

Lo que me llama la atención en este pasaje es el hecho de que la ciudad santa baja del cielo.  Después de mucha reflexión, oración y meditación en las Escrituras he llegado a la conclusión de que al final, todos estaremos en la tierra, los que reinan con Cristo y los que viven bajo ese reinado.  Sabemos que, inicialmente, los cristianos fieles serán “arrebatados… en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:17) en la segunda venida de Jesús.  Es posible que estos cristianos sean arrebatados para ser coronados y para participar en las celebraciones de las Bodas del Cordero (Apocalipsis 19:6-9) antes de descender del cielo en la nueva Jerusalén.

Hay otro texto clave que apoya esta explicación, leemos en Apocalipsis 20:7-9: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.   Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada…

¿Cómo podría Satanás y sus seguidores rodear “el campamento de los santos y la ciudad amada” si éstos no estuvieran en la tierra?

Para poder entender estos acontecimientos en contexto es absolutamente necesario leer todo el capítulo 20 de Apocalipsis.  Toma un momento ahora para hacerlo y luego tal vez querrás leer esta sección de nuevo; de seguro tendrá mucho más sentido que antes.

“Nuevos cielos y nueva tierra”:

Con respecto a la vida en la tierra después del rapto y el Armagedón, leemos en Isaías 65:17:

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.”

En 2 Pedro 3:13 encontramos el mismo mensaje: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

Si continuamos leyendo en Isaías 65:21-25, encontramos una hermosa descripción de cómo será la vida en esta “nueva tierra”:

                “Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

           Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.”


Otro pasaje muy conmovedor en el libro de Isaías que se refiere a la vida bajo el Reino de Dios dice: “Ningún habitante dirá: ‘Estoy enfermo‘”.

Y Apocalipsis 21:4 confirma: “Y secará Dios toda lágrima de los ojos de ellos y ya no habrá más muerte, ni llanto, ni dolor, porque las cosas anteriores ya pasaron”.

Quisiera concluir este estudio con este pasaje de la Biblia en 1 Corintios 15:23-26:

           “Por el pecado de Adán todos fuimos castigados con la muerte; pero, gracias a Cristo, ahora podemos volver a vivir.  Cada uno resucitará a su debido tiempo: primero Cristo; después, cuando él vuelva, resucitarán los que creyeron en él.  Luego vendrá el fin, cuando Cristo derrotará a todas las autoridades y a todos los poderes, y le entregará el Reinado a Dios el Padre, porque Cristo reinará hasta que haya vencido a todos sus enemigos.  El último enemigo que Cristo vencerá es la muerte.”

Esta es nuestra esperanza.  Esto es el Reino de Dios. Como vemos “Cristo derrotará a todas las autoridades y a todos los poderes”, tal como leímos en Daniel 2:44. “Este Reino superará a todos los demás reinos y durará para siempre!”




[1] Hay algo de controversia concerniente a un versículo en la segunda carta de Pedro, capítulo tres versículo diez.  Algunas traducciones menos exactas como la Reina-Valera dicen: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”  Sin embargo, un estudio más profundo del griego original muestra que la traducción correcta es: “Pero el día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con un terrible estruendo, y los mismos elementos se consumirán en el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella quedará sometida a juicio” (NTV) La traducción literal de la última frase es “la tierra con todo lo que hay en ella quedará expuesta”.  Si no estás convencido y te gustaría investigarlo tú mismo recomiendo que lo hagas.  Yo no he estudiado Griego Bíblico pero he pasado algún tiempo investigando este versículo cuidadosamente con la ayuda de un profesor de griego y fue así que quedé convencida de que “la tierra con todo lo que hay en ella quedará expuesta” es la traducción exacta.

[2] 2 Timoteo 4:7
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